|
|||||||||
El surrealismo en transformación dentro Surrealism Transformed in Contemporary Literature. DOI: 10.32870/revistaargos.v13.n32.e0227 Esta obra está bajo una Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0. |
|||||||||
| Antonio Rodriguez Jimenez El Colegio de Jalisco (MÉXICO) CE: arodriguezjimenez1956@gmail.com |
|||||||||
Recepción: 13/04/2026 Revisión: 27/05/2026 Aprobación: 12/06/2026 |
|||||||||
Resumen: Palabras clave: Surrealismo, literatura contemporánea, narrativa híbrida, resistencia estética, evolución literaria. Abstract: Keywords: Surrealism, contemporary literature, hybrid narrative, aesthetic resistance, literary evolution.
|
|||||||||
Introducción. El legado y transformación del surrealismo. Como apunta Durozoi (2002) en su monumental estudio del movimiento surrealista, “el surrealismo no debe ser considerado una escuela cerrada ni un estilo acabado, sino una manera de mirar el mundo en constante evolución” (p. 134). Esta perspectiva invita a analizar cómo los escritores actuales han retomado, reinventado y llevado más allá los principios surrealistas, reformulando su interacción con lo real y lo fantástico. La literatura contemporánea ha integrado el surrealismo como estrategia narrativa, ya sea en la construcción de lo onírico, en la fragmentación del lenguaje o en la distorsión de la percepción. Lo digital, la hibridez de géneros y la radicalización de lo posmoderno han provocado una reconfiguración del surrealismo, que ahora se mueve en terrenos inesperados. Este estudio trata de analizar la evolución del surrealismo en la literatura contemporánea, explorando cómo sus técnicas han sido adoptadas, transformadas y resignificadas por escritores del siglo XXI. A través de un enfoque crítico, se estudiará la hibridación entre lo real y lo onírico, la fragmentación narrativa y la influencia de la tecnología en la construcción de lo surrealista. Se identificarán exponentes clave y se abordará la resistencia del surrealismo frente a las tendencias literarias dominantes. Metodología El surrealismo ha sido una corriente influyente en múltiples expresiones artísticas, pero esta investigación se enfoca prioritariamente en la literatura contemporánea, considerando obras publicadas en los siglos XX y XXI que exhiben mutaciones del surrealismo clásico. La delimitación temporal permite evaluar cómo el surrealismo se ha transformado en las últimas décadas en respuesta a cambios socioculturales, tecnológicos y editoriales. El marco teórico se fundamenta en estudios clave como los de Durozoi (2002), Balakian (1994) y Bourriaud (2021), que abordan el desarrollo del surrealismo y su impacto en la estética literaria. También se incluyen referencias sobre la literatura posmoderna, la hibridez narrativa y la disolución de fronteras entre lo real y lo fantástico. El corpus de análisis está compuesto por una selección de novelas y relatos que muestran un desarrollo contemporáneo del surrealismo. Se han elegido textos de distintos géneros —autoficción, horror, literatura híbrida y narrativa digital— para reflejar la amplitud de su transformación. Los criterios de selección de fuentes incluyen: presencia de elementos surrealistas como fragmentación narrativa, alteraciones de la percepción y disrupción de la realidad. Se destaca la importancia dentro del panorama literario contemporáneo, considerando obras que han recibido reconocimiento crítico o han generado debate en círculos académicos. También se aborda la diversidad geográfica y lingüística, incluyendo autores de distintas tradiciones literarias para una visión más amplia. Los casos de estudio se seleccionaron a partir de estos criterios, priorizando obras representativas de la evolución surrealista en distintos contextos. Técnicas de análisis textual Limitaciones de la investigación Surrealismo en otros formatos narrativos. Del arte a la literatura Surrealismo en el cine: la imagen como extensión del lenguaje Como señala Rodríguez (2023), “las estructuras narrativas del cine surrealista han sido asimiladas por la literatura híbrida, permitiendo que los escritores experimenten con secuencias no lineales y momentos de irrupción inexplicable en la trama” (p. 55). Surrealismo en la pintura y su impacto en la literatura Un caso emblemático es Leonora Carrington, quien no solo fue una pintora surrealista reconocida, sino también una escritora que aplicó las mismas estrategias visuales en sus relatos. Su novela La casa del miedo (1938) emplea una construcción narrativa que parece inspirada en sus pinturas, donde los espacios y los personajes no siguen las leyes naturales de la realidad. Más recientemente, autores como Benjamin Labatut han integrado una estética similar en la literatura, utilizando descripciones que evocan la irracionalidad pictórica del surrealismo clásico. Como argumenta Taylor (2023), “la narrativa contemporánea ha heredado la dimensión pictórica del surrealismo, incorporando imágenes literarias que desafían la percepción tradicional” (p. 83). La dramaturgia surrealista y la literatura experimental Esta estética ha sido absorbida por la literatura contemporánea, especialmente en la narrativa posmoderna y la literatura de lo fragmentario. Novelas como House of Leaves (2000) de Mark Z. Danielewski incorporan estructuras que recuerdan el teatro de lo absurdo, con narradores inconsistentes y un lenguaje que desafía las reglas convencionales de la narración. Como destaca Martínez (2022), “el surrealismo teatral ha servido de base para la experimentación narrativa en la literatura, permitiendo formas híbridas que juegan con la percepción y el significado” (p. 74). ¿Cómo estos medios han influido en la literatura surrealista actual? Surrealismo en la literatura digital y experimental Narrativas interactivas: el lector como constructor del surrealismo Novelas generadas con inteligencia artificial: ¿un surrealismo algorítmico? Además, proyectos experimentales como Botnik Studios han utilizado algoritmos para producir textos que imitan estilos literarios específicos, logrando estructuras que escapan de la lógica tradicional y exploran la aleatoriedad y la imprevisibilidad como eje narrativo. Como señala Taylor (2023), “las narrativas generadas por inteligencia artificial evocan los principios surrealistas al operar fuera de la conciencia humana, produciendo asociaciones inesperadas y fragmentaciones abruptas” (p. 94). Surrealismo y realidad aumentada: nuevas experiencias literarias Como explica Martínez (2022), “el surrealismo contemporáneo está dejando de ser exclusivamente textual y está explorando su potencial dentro de la realidad aumentada y la interacción digital” (p. 77). Reflexión sobre el futuro del surrealismo digital Si en el siglo XX el surrealismo surgió como una respuesta a las limitaciones del pensamiento racional, en el siglo XXI podría evolucionar como una experiencia narrativa transmedia, donde los relatos se moldean en tiempo real. De Breton al siglo XXI. La evolución del surrealismo en la literatura Durante el siglo XX, el surrealismo tuvo una presencia especialmente fuerte en la literatura hispanoamericana. Autores como Julio Cortázar, Juan José Arreola, Alejandro Jodorowsky, Gabriel García Márquez y Mario Levrero exploraron variantes del surrealismo, fusionándolo con lo fantástico y lo absurdo. Cortázar, en especial, llevó las técnicas surrealistas a una dimensión más lúdica, donde los juegos lingüísticos y estructurales rompieron las convenciones narrativas tradicionales. En su obra Historias de cronopios y de famas (1962), el surrealismo adquiere una dimensión fragmentaria e imprevisible, despojándose de las reglas narrativas convencionales. Sin embargo, el surrealismo contemporáneo no es simplemente una continuación de sus raíces históricas, sino una reformulación ante los nuevos desafíos literarios. Como señala Lyotard (1984), en su análisis del posmodernismo, “las narrativas totalizadoras han cedido el paso a formas fragmentadas de expresión donde el significado es una construcción inestable” (p. 27). El surrealismo ha encontrado en esta fragmentación un espacio fértil para su reinvención, integrándose en la literatura híbrida y digital. Surrealismo expandido. Narrativas híbridas y nuevos exponentes Entre los exponentes actuales que han revitalizado el surrealismo encontramos a César Aira, cuyo estilo vertiginoso y fluido despliega situaciones oníricas dentro de tramas aparentemente realistas. Su novela El pequeño monje budista (2017) es un claro ejemplo de cómo los elementos surrealistas pueden integrarse a una narración que, en su superficie, parece convencional. Por otro lado, Samantha Schweblin, en Distancia de rescate (2015), juega con la construcción de lo inexplicable a través de una atmósfera inquietante y fragmentada, donde el lector queda atrapado en un estado de incertidumbre constante. La obra tiene una fuerte influencia surrealista al distorsionar la percepción de la realidad y la identidad. Además, la irrupción de la tecnología ha abierto nuevas puertas para el surrealismo digital. ¿Se puede hablar de un surrealismo cibernético? Autores como Mark Z. Danielewski, con House of Leaves (2000), han utilizado la desconfiguración del texto y la estructura narrativa para generar experiencias de lectura que recuerdan los principios surrealistas de la desorientación y la exploración del subconsciente. Surrealismo como resistencia. La ruptura de la narrativa convencional El mundo literario contemporáneo ha estado marcado por una creciente tendencia a la narración lineal, estructurada bajo fórmulas reconocibles en el mercado editorial. Sin embargo, varios escritores han optado por el uso de la fragmentación, las rupturas de la lógica y la imposición de lo absurdo para desafiar esta normatividad. Recuérdese de nuevo a autor argentino contemporáneo como caso paradigmático: César Aira, cuya técnica de escritura se basa en la improvisación y la expansión infinita de la trama, despojándose de la necesidad de cerrar narrativas de forma convencional. Obras como Las noches de Flores (2004) y El santo (2003) exploran el surrealismo en su dimensión más radical, fusionando lo absurdo con lo realista en una estructura que se rehúsa a conformarse. Otro autor que utiliza el surrealismo como herramienta de resistencia es Mario Bellatin, especialmente en su novela El jardín de la señora Murakami (2000), donde desafía las normas de la narración tradicional con una estructura fragmentaria y personajes que se desdibujan entre lo fantástico y lo absurdo. El surrealismo frente a la comercialización de la literatura Lo digital como nuevo espacio surrealista También existen proyectos literarios digitales, donde los algoritmos y la interactividad crean experiencias surrealistas. Un ejemplo es la narrativa interactiva en plataformas como Hypertext Fiction, donde el lector participa activamente en la construcción de la historia, generando estructuras no lineales y exploraciones del inconsciente en tiempo real. La resistencia surrealista frente a la uniformidad narrativa Como señala Bourriaud (2020) en su estudio sobre la estética posmoderna, “la ficción contemporánea tiende a la repetición de fórmulas narrativas predecibles, mientras que ciertas formas surrealistas ofrecen una alternativa crítica a esta tendencia” (p. 112). Es precisamente en la resistencia a la repetición donde lo surrealista se mantiene como una fuerza disruptiva, cuestionando los límites de la estructura literaria. Un ejemplo claro de esta subversión se encuentra en la obra de Fernanda Trías, cuya novela Mugre rosa (2021) propone una narración donde lo onírico y lo apocalíptico se mezclan, evitando cualquier trazo de convencionalismo estructural. Trías disecciona la realidad a través de una percepción alterada, desafiando los cánones de la narración establecida. Del mismo modo, en inglés, Benjamin Labatut presenta When We Cease to Understand the World (2021), donde la narrativa híbrida entre ciencia, historia y ficción surrealista transforma la percepción de lo real, alejándose de cualquier estructura tradicional. Como apunta Martínez (2022), “Labatut logra un equilibrio entre la disolución de la realidad y la construcción de una lógica interna surrealista, que desafía las expectativas del lector” (p. 98). La incertidumbre como recurso narrativo surrealista Autores como Mariana Enríquez, en Nuestra parte de noche (2019), han recurrido al surrealismo para crear atmósferas perturbadoras, donde la línea entre lo fantástico y lo real se difumina. La novela incorpora visiones oníricas y rupturas temporales, generando una experiencia de lectura que fuerza al lector a navegar en la ambigüedad. En el ámbito internacional, Sophie Mackintosh, en Blue Ticket (2020), utiliza el surrealismo para explorar la identidad y el determinismo, con un enfoque que rompe las expectativas narrativas convencionales. Como argumenta Taylor (2023), “Mackintosh redefine el realismo a través de lo surrealista, presentando la incertidumbre como una forma de resistencia estructural” (p. 87). Resultados y transformación del surrealismo en la literatura moderna La autoficción, entendida como la escritura que entrelaza la experiencia personal con elementos ficcionales, ha incorporado el surrealismo como herramienta de distorsión de la identidad y la memoria. Autores como Kristen Roupenian, en You Know You Want This (2019), utilizan lo surrealista para construir relatos donde la subjetividad del narrador se fragmenta y altera, creando una sensación de inestabilidad que desafía el realismo convencional. Este tipo de narrativas plantea una pregunta clave: ¿el surrealismo puede funcionar como una ampliación de la autobiografía ficcional? La ruptura con la linealidad en estos textos refuerza la sensación de desplazamiento identitario, algo que también se observa en obras como Las Malas (2019) de Camila Sosa Villada, donde el lenguaje surrealista se entrelaza con experiencias reales para generar un testimonio que escapa del realismo tradicional. Lo surrealista en el horror literario: nuevas atmósferas En Nuestra parte de noche (2019), Enríquez fusiona el horror gótico con el surrealismo, creando una historia donde los personajes atraviesan dimensiones alternas y estados de percepción modificados. Como argumenta Thompson (2022), “el horror contemporáneo se ha alejado del monstruo convencional y se ha volcado hacia el miedo al entorno surrealista, donde la realidad deja de ser confiable” (p. 64). Este giro demuestra que el surrealismo en la literatura actual no solo es una estética, sino un mecanismo narrativo para generar nuevas formas de inquietud y desasosiego. El surrealismo y la creación de lo intangible en la literatura contemporánea Ejemplo de ello es The Silent History (2012), una novela en formato app que utiliza el surrealismo para construir un relato no lineal en el que los lectores participan activamente. Esta forma de literatura muestra que el surrealismo ya no se limita a la palabra escrita, sino que se expande hacia nuevas plataformas. Además, el auge de los proyectos narrativos generados por IA, como AI Dungeon, plantea la pregunta de hasta qué punto la automatización puede producir literatura surrealista o si simplemente imita patrones preexistentes. Surrealismo y literatura posmoderna. Filosofía y transformación La crisis del lenguaje y el surrealismo en la posmodernidad La influencia del surrealismo en la literatura posmoderna se aprecia claramente en autores como Thomas Pynchon, cuya obra Gravity’s Rainbow (1973) emplea estructuras narrativas caóticas y una profunda incertidumbre semántica que evocan el absurdo surrealista. Por otro lado, aunque la novela Murphy (1938) de Samuel Beckett fue escrita cuatro décadas antes del auge del posmodernismo, su tratamiento experimental del lenguaje y su ruptura con las convenciones narrativas tradicionales anticipan técnicas que más tarde definirían este movimiento. Beckett actúa, así, como un precursor cuya obra enlaza los movimientos de vanguardia, incluido el surrealismo, con las transformaciones literarias que seguirían mucho tiempo después. Como argumenta Lyotard (1984) en The Postmodern Condition, “la posmodernidad no busca reconstruir la realidad, sino poner en duda sus principios; en este sentido, el surrealismo ofreció una primera disolución de la confianza en el lenguaje como medio absoluto” (p. 97). Fragmentación narrativa: el surrealismo en la posmodernidad literaria Un ejemplo clave es la novela If on a Winter's Night a Traveler (1979) de Italo Calvino, que presenta una estructura donde cada capítulo es el inicio de una nueva historia inconclusa, generando una sensación de discontinuidad que remite a los principios surrealistas de la asociación libre. De manera similar, David Foster Wallace en Infinite Jest (1996) construye una narrativa fragmentaria, donde los saltos entre episodios y personajes producen un efecto de desorientación similar al del automatismo psíquico surrealista. Como señala Martínez (2022), “el surrealismo y la literatura posmoderna coinciden en su rechazo a la estabilidad narrativa, creando relatos donde el lector debe construir su propia interpretación a partir del caos y la ruptura estructural” (p. 112). Otro punto de convergencia entre el surrealismo y la literatura posmoderna es la alteración del tiempo y la percepción de la realidad. Mientras que el surrealismo utilizó la distorsión de la temporalidad a través del sueño y el subconsciente, la posmodernidad introdujo técnicas donde el tiempo es completamente desarticulado, generando realidades múltiples y estructuras narrativas no lineales. Un ejemplo claro es House of Leaves (2000) de Mark Z. Danielewski, ya mencionado antes, donde el concepto de espacio y tiempo se disuelve dentro de la narración, creando una lógica interna que es continuamente puesta en cuestión. De forma similar, en 2666 (2004) de Roberto Bolaño, la estructura narrativa presenta saltos temporales abruptos y múltiples realidades dentro de una misma historia, provocando una sensación de incompletitud que remite a las técnicas surrealistas. Como indica Taylor (2023), “la literatura posmoderna ha heredado del surrealismo el principio de distorsión de la realidad, permitiendo que la estructura narrativa deje de ser lineal y se convierta en un espacio de múltiples significados” (p. 132). Reflexión sobre la intersección entre surrealismo y posmodernidad En el futuro, es probable que el surrealismo siga entrelazándose con nuevas corrientes filosóficas y literarias, explorando formatos híbridos, narrativas transmedia y estructuras cada vez más disruptivas, lo que confirma que su evolución no ha llegado a su límite, sino que continúa adaptándose al pensamiento contemporáneo. Discusión. ¿Hacia dónde se dirige el surrealismo en la literatura contemporánea y futura? El surrealismo como estructura narrativa en evolución Si se observa el panorama contemporáneo, no es difícil notar que el surrealismo no ha desaparecido, sino que ha cambiado su rostro, encontrando espacios en la autoficción, el horror, la literatura digital y las narrativas interactivas. Como se indicó más arriba, autores como Samantha Schweblin, Mariana Enríquez y Benjamin Labatut han utilizado el surrealismo para construir experiencias narrativas desestabilizadoras, donde la realidad es cuestionada y el lenguaje se vuelve un espacio de distorsión sensorial. Como señala Bourriaud (2021), “el surrealismo no es una corriente extinta, sino un conjunto de herramientas que los escritores modernos han integrado en estructuras cada vez más difusas y fragmentadas” (p. 142). Esto indica que su vigencia no depende de etiquetas, sino de su capacidad de mutar y adaptarse a nuevas necesidades narrativas. ¿Persistirá el surrealismo en la literatura del futuro? Por otro lado, el avance de la tecnología y las nuevas plataformas de creación también puede ofrecer espacios inéditos para el surrealismo. ¿Será posible hablar de un surrealismo digital o un surrealismo algorítmico en el futuro? Con el auge de la literatura interactiva y los sistemas de inteligencia artificial aplicados a la escritura, es posible que se observe una redefinición del surrealismo en entornos virtuales, donde el texto ya no será estático, sino dinámico y maleable. Autores como Mark Z. Danielewski, con The Familiar (2015), han explorado la construcción de narrativas visuales y tipográficas, y es probable que este tipo de experimentación se extienda aún más en el futuro. Como indica Taylor (2023), “el futuro del surrealismo no está ligado exclusivamente al papel; sus principios pueden expandirse hacia experiencias digitales, juegos narrativos y literatura interactiva” (p. 176). Conclusión de la discusión En el futuro, es probable que sigamos viendo el surrealismo en nuevas formas, más allá de lo impreso, en espacios digitales, interactivos y multimedia. También seguirá funcionando como una oposición a la narrativa convencional, desafiando la estructura del relato y cuestionando la percepción de la realidad. Con esto, el surrealismo no ha desaparecido ni está en riesgo de hacerlo; lo que cambia es el modo en que se manifiesta y el territorio en el que se despliega. Recepción crítica y académica del surrealismo contemporáneo En esta sección se explorará cómo el surrealismo contemporáneo ha sido interpretado en distintos sectores de la crítica literaria, desde los estudios académicos hasta las reseñas especializadas, observando la evolución de su percepción dentro de la literatura del siglo XXI. Visiones académicas: ¿es el surrealismo aún una corriente activa? Por otro lado, Martínez (2022) argumenta que el surrealismo sigue operando como un mecanismo de resistencia literaria contra la estandarización de la narrativa contemporánea: “Si bien el surrealismo ya no es una corriente con manifiestos y agrupaciones definidas, su espíritu persiste en la literatura que desafía la lógica tradicional y la linealidad narrativa” (p. 98). Recepción en la crítica especializada y el mercado editorial En su crítica sobre Nuestra parte de noche (2019) de Mariana Enríquez, Taylor (2023) señala que el surrealismo se ha fusionado con el terror para generar nuevos enfoques narrativos: “El uso del surrealismo en el terror gótico contemporáneo no es solo una cuestión estética, sino una herramienta para desconcertar al lector, donde la realidad y lo inexplicable se entremezclan constantemente” (p. 76). En el mercado editorial, el surrealismo ha encontrado espacios en editoriales independientes y en la literatura de nicho, donde autores experimentales han explorado la fragmentación y la dislocación del lenguaje. Sin embargo, dentro de la literatura comercial su presencia ha sido más discreta, con algunas excepciones en novelas que juegan con lo onírico y lo simbólico. Percepción del surrealismo en el público lector Según estudios recientes, las obras con elementos surrealistas suelen generar respuestas polarizadas: algunos lectores valoran la ruptura con la realidad, mientras que otros encuentran que la falta de estructura convencional complica la inmersión en la historia. Como indica Thompson (2022), “El lector contemporáneo enfrenta el surrealismo con una mezcla de fascinación y desconcierto, donde la ambigüedad es tanto un reto como un estímulo para la interpretación” (p. 64). Esta dualidad demuestra que el surrealismo sigue siendo un territorio desafiante, no solo para los escritores, sino también para su audiencia. ¿Hacia dónde se dirige el surrealismo en la crítica literaria? La crítica ha comenzado a abordar el surrealismo desde una visión más amplia, integrándolo dentro de los estudios sobre lo fragmentario, la hibridez textual y la literatura experimental. Con el avance de la tecnología, se podría ver que se incorporen nuevas formas de análisis sobre cómo el surrealismo funciona en entornos digitales y su transformación en la narrativa transmedia. Como concluye Martínez (2022), “El surrealismo contemporáneo no puede ser entendido bajo los mismos parámetros de su origen; su análisis en la crítica literaria debe considerar su expansión hacia lo digital y su potencial para la experimentación narrativa” (p. 114). Casos de estudio. Obras clave en la evolución del surrealismo contemporáneo Mario Bellatin – “El jardín de la señora Murakami” (2000) Mariana Enríquez – “Nuestra parte de noche” (2019) Benjamin Labatut – “When We Cease to Understand the World” (2021) Como argumenta Taylor (2023), “Labatut descompone los principios narrativos tradicionales, permitiendo que el surrealismo opere como un mecanismo de cuestionamiento de la realidad científica” (p. 102). Mark Z. Danielewski – “House of Leaves” (2000) Casos de estudio. Expansión del surrealismo en la literatura contemporánea Alejandro Jodorowsky – “El niño del jueves negro” (1999) Fernanda Trías – “La azotea” (2001) Leonora Carrington – “La casa del miedo” (1938) y “El séptimo caballo” (1970) Enrique Vila-Matas – “Montano” (2002) Como afirma Thompson (2022), “Vila-Matas recupera el surrealismo no como estética, sino como método para cuestionar la narración tradicional, convirtiéndola en un campo de experimentación” (p. 73). César Aira – “La prueba” (1992) y “Las noches de Flores” (2004) Con estos ejemplos adicionales, se observa que el surrealismo contemporáneo ha encontrado nuevas interpretaciones dentro de la literatura actual, desde la exploración del subconsciente hasta la metaficción y la experimentación estructural. Cada uno de estos autores ha integrado lo surrealista en distintos formatos narrativos, demostrando que sigue siendo un mecanismo literario adaptable, en constante mutación. Conclusiones: la evolución abierta del surrealismo en la literatura contemporánea Uno de los aspectos más relevantes de su transformación es su vínculo con la literatura posmoderna, donde la fragmentación, la crisis del lenguaje y la alteración de la realidad han generado una narrativa que no busca representar el mundo de manera objetiva, sino desafiar la percepción del lector. Este fenómeno se observa en autores como Enríquez, Vila-Matas, Labatut y Aira, quienes han reinventado lo surrealista bajo nuevas estructuras narrativas. Asimismo, la recepción crítica y académica ha mostrado una evolución en la interpretación del surrealismo. Mientras que algunos estudios lo consideran una corriente extinta, otros sostienen que se ha convertido en una estética expandida, funcionando dentro de la literatura de lo incierto y la hibridez textual. Su adaptación al horror, la autoficción y la narrativa experimental confirma que sigue operando como una fuerza disruptiva dentro de la literatura actual. En conclusión, el surrealismo no ha desaparecido, sino que se ha reconfigurado para responder a los cambios tecnológicos y filosóficos de la literatura contemporánea. Su esencia sigue siendo la misma: desafiar la lógica, expandir los límites de la realidad y generar espacios donde el absurdo, lo simbólico y la incertidumbre puedan coexistir. En los próximos años, es probable que se vea un surrealismo más híbrido, interactivo y expansivo, adaptándose a nuevos formatos narrativos y desafiando constantemente la percepción del mundo.
|
|||||||||
| Revista Argos Revista electrónica semestral de Estudios literiarios, Lingüística y Creación literaria Departamento de Letras / Departamento de Estudios Literarios Av. José Parres Arias #150, Edificio "H", 4° piso, San José del Bajío,. C.P. 45132. Zapopan, Jalisco, México. CE: revista.argos@csh.udg.mx |
|||||||||