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Teoría literaria: entre la literatura femenina Literary theory: between women's literature DOI: 10.32870/revistaargos.v13.n32.e0223 Esta obra está bajo una Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0. |
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| Cándida Elizabeth Vivero Marin Universidad de Guadalajara (MÉXICO) CE: elizabethvivero@hotmail.com |
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Recepción: 04/03/2026 Revisión: 27/05/2026 Aprobación: 11/06/2026 |
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Resumen: Palabras clave: Literatura femenina. Literatura queer. Teoría literaria. Escritura. lenguaje. Abstract: Keywords: Women's literature. Queer literature. Literary theory. Writing. language
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La teoría literaria feminista ha centrado su objeto de estudio en la literatura escrita por mujeres y ha respondido afirmativamente a la pregunta: ¿existe una literatura femenina? Sin embargo, en las últimas décadas, ha surgido también el interés por estudiar las literaturas escritas por otros grupos de personas en situación de vulnerabilidad por su condición de género. Tal es el caso de la que se ha denominado literatura queer. Así, se ha abierto el campo de estudio para incorporar un corpus que desafía no sólo la heteronormatividad (en el ámbito social), sino incluso lingüístico al incorporar un lenguaje subversivo, con una fuerte carga semántica y dispuesto a visibilizar los márgenes de la lengua para provocar una disrupción discursiva. En este trabajo, se abordan las aportaciones hechas tanto desde la literatura femenina como la literatura queer al campo literario con el objetivo de iniciar una reflexión en torno al surgimiento de la teoría literaria de género. Para llevar a cabo lo anterior, el trabajo se divide en dos partes: en la primera, se aborda la literatura femenina y sus implicaciones y, en la segunda, se trata la literatura queer y sus características más sobresalientes. Al final, se plantea una conclusión en torno a abrir de nuevo la teoría literaria para dar cabida a las cuestiones de género. Sobre la literatura femenina De esta manera, de acuerdo con Francesca Gargallo, en cierta escritura de mujeres emerge una razón narrativa alternativa “que impugna los modelos heredados y que contribuye a la configuración de un nuevo mito de la humanidad” (Gargallo cit. en Cabrera, 2022, p. 10). Y en esa razón narrativa alternativa también se inscriben las escrituras de las disidencias sexuales que abren la posibilidad de un mundo otro, donde los cuerpos o, mejor dicho, las corporalidades otras reconfiguran el estar en el mundo por medio de la representación de formas de existir y de convivir otras. La escritura en blanco, como la nombra Gargallo, puede expandirse a las experiencias de las corporalidades disidentes e, igual que ocurre con ciertas escrituras de mujeres, pueden llegar a tensar y expandir los límites de la razón narrativa dominante (cfr. Gargallo, en Cabrera, 2022, p. 10). Esta tensión presente en la escritura, puede observarse de igual forma en la teoría literaria en tanto que plantea una serie de interrogantes de fondo que aún no se han resuelto de todo: ¿basta con incluir experiencias propias de las sexualidades disidentes, queer o de cualquier otra índole para reformular realmente los planteamientos teóricos? Si nos atenemos a lo que Gargallo señala, diremos que la genealogía que se gesta a partir de la aparición de estas literaturas alternativas, desemboca en una palabra distinta que, tal como sucede con la palabra femenina, se afirma por medio de su propio fenómeno sin dejar de lado la búsqueda de sus sensaciones (cfr. Gargallo en Cabrera, 2022, p. 10). Ahora bien, en el concurso de lo que se ha llamado teoría literaria feminista, de acuerdo con Nattie Golubov, existen dos posturas que hay que mencionar en aras de colocarse más allá del binarismo. Estas dos vertientes son: la esencialista y la de la diferencia. Según Golubov, la esencialista parte del hecho de que existen ciertas características en el sujeto mujer que la atraviesan y, por ende, se proyectan en su escritura. Esta identidad genérica subyace a toda literatura escrita por mujeres y deja de lado las diferencias culturales “que marcan al sujeto del discurso porque se privilegia el género como categoría analítica” (Golubov, 1994, p. 116). Por otro lado, existe la tendencia anti esencialista que “postula que el sujeto femenil es sólo una posición discursiva cuya(s) diferencia(s) se establece(n) dentro de la categoría de mujer y dentro de las existencias sociales específicas de las mujeres. Esta noción de diferencia no es esencialista porque es de carácter posicional.” (Golubov, 1994, p. 117). Si nos atenemos a esta división, que marca claramente las posturas teóricas desde las cuales se parte para abordar el texto literario, podemos observar una inclinación hacia la segunda vertiente en tanto que permite un acercamiento más complejo a la construcción del mismo, puesto que no se toman las diferencias de clase, sexo, etnia, etc., como elementos adicionales a la configuración del texto, sino que a partir de estos se teje el complejo entramado textual: “en vez de analizar cómo los textos escritos por mujeres representan una experiencia femenil previamente conceptualizada, hay que analizar cómo el texto produce la experiencia, la identidad, el género y las otras diferencias que no son esenciales, sino producto de sistemas de significación y prácticas sociales muy complejos.” (Golubov, 1994, p. 122). En esta línea de reflexión, Golubov propone entonces que todavía “hay que postular la existencia de una identidad construida a partir de alguna(s) diferencia(s) como plataforma de partida para nuestras lecturas.” (1994, p. 123). De esta manera, Golubov sostiene que el uso de un esencialismo estratégico ofrece una salida provisional a lo que ella denomina “un problema teórico que no tiene solución”, a saber: el hecho de que las escritoras que han transgredido el silencio que se les ha impuesto se ven en la necesidad de “reproducir y someterse a ese discurso falocéntrico que las ha ubicado en los márgenes de la cultura” (1994, p. 124). Esta estrategia, utilizada desde posiciones diferentes, permite entonces utilizar las categorías esencialistas, pero desde una ubicación que está en otra parte, es decir, retomando a Luce Irigaray, propone asumir la posición femenina como un acto afirmativo con el fin de subvertirla. A este acto hay que destacar, sostiene Golubov, el polo de la recepción del texto para que la lectora feminista asuma sus diferencias y las emplee en beneficio de sus intereses políticos: “se abriría un diálogo sumamente productivo con la multiplicidad de voces inscritas en el texto, exorcizando la lógica masculina para localizar las diferencias” (1994, p. 125). Así pues, con esta doble o triple lectura, la crítica feminista puede nutrirse y fortalecerse en tanto que dependiendo de las posiciones desde las que se lea y se hable como crítica feminista “se elaborará una estrategia de lectura que se adecúe a los proyectos políticos del feminismo en un momento determinado” (1994, p. 126), evitando así la osificación, es decir, “la petrificación de la literatura escrita por mujeres y el silenciamiento de todas aquellas voces que se articulan de maneras siempre inesperadas” (1994, p. 126) Sobre literatura queer De esta manera, señala Téllez-Pons, la literatura post-gay en realidad apela a la literatura queer en cuanto a que ésta alberga justamente una identidad común situada en los márgenes: “las teorías literarias han tenido que irse modificando y adecuando al surgimiento de obras transgresoras que no podían seguirse leyendo bajo la óptica de siempre. Ejemplos muy claros sobre este tipo de literatura han empezado a abundar en los últimos años, tanto en la lengua española como en otras, y algunos han contado con una gran difusión.” (2010, p. 66). La literatura queer tendrá entonces tres vertientes, a saber:
Esta literatura queer forma entonces un canon alterno que reivindican una nueva lectura que no encajaba en los cánones de la crítica literaria, evidenciando las otras dos vertientes: la lingüística y la parte literaria. En lo que respecta a la vertiente lingüística, el centro mismo de la trama es el lenguaje que se subvierte en cada oración, textos que se escriben “desde un espacio de incertidumbre radical” (2010, p. 69). En cuanto a la vertiente literaria queer, tiene que ver con la disolución por completo de los géneros literarios, lo que ha ayudado a reivindicar “otros géneros desdeñados, como la crónica, las minificciones, los aforismos, los diarios, los cuadernos de notas” (Téllez-Pons, 2010, p. 70). El reconocimiento de la literatura queer no sólo por parte de la crítica, sino también de la teoría literaria, enriquecerá a ambas disciplinas propiciando con ello, según Téllez-Pons, una sociedad más diversa. Por otra parte, siguiendo la línea sobre qué es la literatura queer, Claudia Patricia Giraldo plantea en su recorrido por las antologías de literatura lésbico/gay y queer, que en la literatura queer se dan dos posibilidades de abordaje: la primera, de ruptura con el esquema heteronormativo; y, la segunda, de inclusión o lugar dentro de la norma:
De ahí que, de acuerdo con la autora, la diferencia entre la literatura queer y la literatura lésbica/gay estriba en que la primera trata de construir un nuevo corpus, situándose en la pluralidad de cánones y desequilibrando las representaciones hegemónicas. Mientras que, las segundas, el ejercicio político no está del todo claro, llegando a la reproducción de estereotipos y manteniendo la discusión sobre la diferencia como identidad. Sin embargo, pese a esas características, ambas, la literatura queer y la lésbica/gay, lo que intentan hacer en el fondo es una crítica desestabilizadora, una crítica “menos élite y más popular, menos literaria y más histórica, política y social” (Rodríguez cit. en Giraldo, 2009, p.4). Así pues, se trataría en última instancia de una propuesta de interpretación y de representación de la literatura. La premisa de la que parten entonces (la conciencia de la historicidad de la comprensión) lleva consigo la posibilidad de desafiar “el sistema patriarcal, logocéntrico y heterosexista” (Giraldo, 2009, p. 4). Y, coincidiendo con Téllez-Pons, plantean el desafío de imaginar y construir más y variadas subjetividades, marcando un distanciamiento con el tipo de conciencia con la que hemos sido formados. La literatura queer, en consecuencia, emerge como una propuesta no sólo innovadora, sino sobre todo transformadora de la identidad de género. Las ficciones corporales, como las denomina Javier Gasparri (2015), señalan el modo en que los poderes de la literatura “pueden dar lugar a una serie de conjeturas que articulan no sólo nociones vinculadas al desarrollo teórico de estas perspectivas sino sobre todo un espacio desconocido en términos de figuraciones corporales en torno a lo viviente como sitio mutante y experimental” (p. 3). La literatura permite esa exploración que la teorización cancela en tanto que normaliza o estandariza la disidencia. No obstante, esta tendencia, lo queer se mantiene a flote y acompaña a la literatura en su experimentación con lo anómalo y lo desconocido para la cultura (cfr. Gasparri, 2015, p. 5) Así las cosas, la literatura queer, en un sentido global, ha jugado un papel crucial en la inclusión, representación y entendimiento de las identidades no heteronormadas: “ It has given voice to marginalized LGBTQ+ individuals, providing a platform to share their experiences and challenge societal norms.” (Dattatray Zankar, 2023, p. 953) De esta forma, la literatura queer ha propiciado una serie de debates y revisiones en torno a las identidades queer propiciando que se establezcan similitudes y diferencias a nivel individual y colectivo. Por otro lado, en el terreno de lo local, la literatura queer exhibe particularidades muy puntuales en tanto que se ve profundamente atravesada por los contextos social, cultural y político de cada país o región. Lxs escritorxs dejan ver en sus obras estas características de cultura local, tradición e historia “creating narratives that are unique and specific to their own societies. This localization of queer literature allows for a more nuanced understanding of LGBTQ+ experiences particular cultural contexts, offering insights into the challenges, triumphs, and complexities faced by queer individuals in their local communities.” (Dattatray Zankar, 2023, p. 953) Así, la literatura queer, tanto en su perspectiva global como local, crea una visión glocal (como se le suele llamar a esta unión entre lo global y lo local), propiciando el reconocimiento de las luchas y aspiraciones de la comunidad LGBTTIQ+: “It not only exposes readers to the vast range of queer experiences but also fosters empathy and cross-cultural understanding. Moreover, the glocal nature of queer literature has the potential to influence societal perceptions, challenge stereotypes, and inspire social change on a global scale.” (Dattatray Zankar, 2023, p. 953). Lxs autorxs de la literatura queer juegan un doble rol pues, por un lado, son testigos de las luchas y triunfos de la comunidad queer, mientras que, por otro lado, llevan a cabo una función de catálisis, iluminando el camino hacia una sociedad más inclusiva. La literatura queer cumple entonces con los siguientes cometidos:
La literatura queer reclama no sólo una apertura mayor del lenguaje, sino una inclusión total en el arte, las humanidades y la sociedad. Y, por ende, cuestiona los límites de la teoría literaria para expandir las nociones al género como un principio simbólico ordenador que, como tal, es capaz de reconfigurar las bases de disciplinas tan rígidas como la teoría literaria. Conclusión Tanto una como la otra, por ende, aportan sus visiones, sus tratamientos y sus significados para ir más allá de lo establecido y reformular nuevas rutas de acercamiento teórico y crítico a los textos. La importancia de estudiar estas obras radica entonces en el hecho de permitir una apertura a la inclusión en todos los ámbitos con el fin de visibilizar estas otras formas de estar en el mundo. La teoría literaria debe abrirse de nuevo a estas literaturas que dan voz a colectivos situados en los márgenes del discurso no por cubrir alguna cuota de género, sino por el valor que guardan estas propuestas literarias al explorar nuevas posibilidades del lenguaje y de las estructuras. Esperemos que estos pasos permitan ese diálogo y, más que nada, la incorporación de nuevas maneras de hacer literatura.
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| Revista Argos Revista electrónica semestral de Estudios literiarios, Lingüística y Creación literaria Departamento de Letras / Departamento de Estudios Literarios Av. José Parres Arias #150, Edificio "H", 4° piso, San José del Bajío,. C.P. 45132. Zapopan, Jalisco, México. CE: revista.argos@csh.udg.mx |
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